Con un cincel fino y la ayuda de un martillo, descarna el mortero de alrededor de los ladrillos rotos, luego con cuidado intentas sacar esos ladrillos rotos, ya sea tirando de ellos o rompiéndolos en trozos pequeños. Al estar trabados unos con otros, el resto no se caerán. Luego con dos ladrillos refractarios de la misma medida y con mortero refractario (creo que lo venden así en algunas tiendas de bricolaje, si no lo encuentras puedes usar esta mezcla: 1 parte de cemento, 4 de arena refractaria y 1 de yeso), vuelves a colocar todo como estaba. Para que la junta quede compacta, se usa un llagador, pero te puede servir la parte del mango de una cuchara, con la que presionaras el mortero hasta que quede uniforme. Cuando haya endurecido, pero no del todo, esponja húmeda para limpiar un poco y asunto resuelto.
NaCl U2 a tod@s.

Por AleX ()